Hilo conductor
Qué vegüenza salir a correr. Qué vergüenza avanzar por la sala de máquinas del gimnasio. Qué vergüenza plasmar emociones y qué miedo enfrentarse a ellas. Miedo. Eso es. Pero yo tengo necesidades. La de veces que me he paralizado por el miedo y la de veces que por necesidad he salido adelante. Necesidad. ¿De dónde surgen las ganas de hacer cosas? ¿Cuál es el límite que nos ponemos a nosotros mismos para decir: «lo necesito»? ¿Nace ahí el amor propio? ¿Si sientes que no vales nada vas a sentir la necesidad de expresarte o vas a cumplir tu rol de pasar desapercibido y hacerte de menos? No vales nada. Valoración. ¿De dónde viene la valoración? He leído muchas veces «quiérete tú porque nadie lo hará por ti» o «¿Si tú no te quieres quién te va a querer?»; pero, para mí, la valoración interna y nuestra forma de ver las cosas depende mucho de nuestro entorno. Nadie habla del camino para quererse a uno mismo, cada uno se apaña como puede. Sueltan la frase de quererse a uno mismo pero...